Ayer decidí darme un pequeño homenaje, de esos que incluyen cena con amigos, risas, discusiones, y luego como consecuencia un monumental fiestón.
Resulta que entre anécdotas y tragos acabamos en un garito un tanto indefinible. Era de esos en los que bien puedes escuchar una canción de "techno" o "house" como también puedes escuchar eso, una canción de "techno" o "house". En fín, la situación se me hacía más repulsiva por momentos, y cada vez que me acercaba el vaso, veía el culo más cerca. No encontraba el instante para abandonar aquel recinto. Por un momento pensé que mi noche se había acabado, pero grande fue mi sorpresa al comprobar que tan solo estaba comenzando. De repente, un ritmo psicodelico comenzo a deslizarse entre mis tímpanos, y una voz conocida me hacía despertar de mi letargo.
Joder, era Jim, Jim Morrison. Si señores, en ese "antro" (después de está canción no volvió nada decente) había comenzado a sonar "The End". Si algún desconocido me hubiese dicho 5 minutos antes que iban a poner este temazo, le habría tachado de loco.
Asombrosamente, se me abrieron las puertas de la noche, salimos de allí con un sabor amargo y asfixiados pero encontramos nuestro pequeño "Corner of Rock" en un local cercano. Parecía que habíamos cambiado de mundo...
Larga noche precediendo a un complicado despertar. Una sensación giratoria se apoderaba de mi cuerpo y cada vez más de mi mente. En un esfuerzo alcancé un disco de la estantería, "The doors", aquel maravilloso primer LP de una de las mejores bandas de la historia. 1967 se hacía presente en mi cuarto. Si me hubiese esforzado podría haber realizado un viaje astral (esos tan queridos por Jim) solo con los restos de las porquerías que me suministraron la noche anterior en cada uno de los bares que mis pies visitaron.
Casi sin darme cuenta, "Break on through" había pasado, resucité con los últimos coletazos de "Light my fire", justo a tiempo para la siguiente pista, "Back door man".
¡¡Coño!!, que puñetero disco. No hay otra forma de definirlo, es endiabladamente bueno, jodidamente inalcanzable y presumiblemente irrepetible.
En mi cabeza no paraban de surgir elogios, cuando por fín apareció de entre las cenizas el incombustible "The end". De nuevo volvía a conquistar mis sentidos.
Para mí es su gran canción, la que describe al grupo y más especialmente a su voz.
Captó todo lo que antes no había sido encerrado en una melodía, hizo a una generación dueña de sus vidas y libre para expresar todo lo que antes había callado.
Era el final de los años 60 y la sociedad comenzaba a desacerse de ataduras y corsés. Los Doors con sus letras y ritmos pusieron su pequeño grano de arena en el cambio que la sociedad de entonces, anhelaba.
Os dejo el directo del gran tema en cuestión. Morrison se hacía el dueño y señor de cada escenario que pisaba. Con sus bailes étnicos en ocasiones o simplemente con su impresionante presencia alumbrada por los focos.
(The End - The Doors)
sábado, 10 de mayo de 2008
The Doors
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