martes, 28 de abril de 2009

DIOS Hendrix

Hacía ya tiempo que quería rendir un homenaje a este dios de Seattle. Alguien merecedor de un lugar de honor en el olimpo del rock.
Como auténtico amo de las cuerdas, comenzó y terminó su periplo musical de forma única. Siempre fue un autodidacta. Tras ver de joven un concierto del Rey del Rock, se enamoró de la guitarra, de los ritmos. Nacido en el seno de una familia pobre como muchos otros grandes de la historia. Su padre le regaló la primera guitarra, ese primer instrumento que Hendrix pudo amoldar a su maravillosa zurda. Después de pasar un tiempo en el ejército del aire americano regresó a lo suyo, a los riffs y a la música. Pasó unos duros años trabajando como músico a sueldo e incluso como músico de sesión de estudio. Malos sueldos y mala vida. Pero al amo de las cuerdas, al creador de ritmos todavía le esperaba la gloria.

Necesitaba una salida, una forma de canalizar todo lo que sus venas intentaban exteriorizar. Fue ahí cuando se decidió a dar el salto a las islas dueñas del rock por excelencia. Londres le esperaba. Venía precedido por su fama. Ya se le conocía como un reinventor. Sangre nueva en una época en la que nuestro querido rock, floreció en cada rincón del mundo.
De su vida en Londres ha llegado hasta nuestros días anécdotas de todo tipo. Saltándonos las relacionadas con su alocada vida, nos referiremos a sus momentos más ardientes con la guitarra.
Hendrix comenzaba a hacerse un hueco de renombre entre los guitarristas de la época. Tanta era su fama, que garito que cogía, garito que llenaba. Una vez saliendo de uno de esos rincones que Hendrix solía frecuentar con su banda, coincidieron en la puerta otro señor de las cuerdas, el gran Eric Clapton y el guitarra de The Who, Pete Townshend. Cuando Pete se disponía a pasar cruzó unas palabras con Clapton, así fue la breve conversación y así ha llegado hasta hoy.

-Townshend: "que, ¿es tan bueno como dicen?".
-Clapton: "este, nos retira a ti y a mi".

La repercusión que estaba tomando el fenómeno Hendrix por todo Londres se extendió al resto del mundo. Se convirtió en la figura perfecta para capitanear una ola de blues y rock que comenzaba a adueñarse del planeta. Estaba en el lugar exacto en el momento idóneo. Pasó de ser admirador a admirado. Tanto es así que cuando llegó a las islas para él Pete Townshend era un dios inalcanzable, incluso el día que se conocieron Jimi enmudeció sin saber que decir de la impresión que le causó conocer a un maestro como Pete. Pasados 2 años, llegaron a discutir sobre quién debía salir primero a escena en el festival de Monterey. Townshend defendía la idea de abordar el escenario con The Who en último lugar, cosa que Hendrix no estaba dispuesto a admitir, él no haría de telonero de nadie. Tras una primera bronca en la que no se decidió absolutamente nada volvieron a verse pasadas unas horas en los camerinos, Jimi más calmado y aconsejado por su representante, llegó a esta segunda "cita" con la idea de enseñar a Pete quién era el "jefe". Sin saludo alguno Townshend volvió a arremeter contra Hendrix, reclamando el último puesto en el orden de salida al escenario para The Who, Jimi asintió con la cabeza concediéndole este deseo a Pete. Este cambió de actitud asombró a Townshend, pero aún más sorprendido quedó cuando Hendrix sin mediar palabra cogió una silla se subió en ella y comenzó a dar un recital a los presentes que dejó a todos embelesados. Todos los registros habidos y por haber se personaron en ese espectacular ataque de ira. Finalizada la exhibición Hendrix se dirigió a Pete. "Tu subirás después, pero vas a tener que mejorar esto". Jimi Hendrix era el amo y la escena mundial del rock, era consciente del vendaval que se les venía encima. Era muy complicado hacer sombra a alguien con su técnica y más aún ser capaz de ningunear a un maestro como Jimi.



Ese carácter tan suyo no apareció a raíz de su fama y los halagos que se le concedían. Que va, siempre fue un espíritu libre, un genio capaz de lo mejor y lo peor.

Cuando no era más que un buen guitarrista intentando hacerse un hueco en su Seattle natal ya tenía esos alardes de gloria. Tras realizar alguno de sus recitales o simplemente colaborar como guitarrista en algún grupo local solía preferir seguir la fiesta post-concierto en solitario. Cada noche era un mundo. Pero siempre solía haber un nexo de unión entre ellas. Su frenética locura. Tras emborracharse hasta más de lo que su bolsillo le permitía con frecuencia apostaba su guitarra en alguna timba. No debía ser muy bueno al juego (no lo podía tener todo), porque no era rara la vez que la perdía. Pero como todo crack siempre tenía un ángel de la guarda, o su novia o su manager, recuperaban el instrumento a tiempo para el siguiente show. Tenía importancia la situación, Hendrix en sus inicios como buen zurdo debía modificar las cuerdas para adaptarlas a sus manos, más adelante depuró su técnica y no necesitaba ni cambiarlas.

Era un dios en todas sus facetas, hasta su trágica muerte fue peculiar. Muchas de las estrellas musicales de la época no sobrevivieron a la vorágine de los 70, Jimi tampoco.

Las drogas hicieron estragos entre los músicos así como en la sociedad. Pero no fue una “indigestión” de LSD, ni pasarse con la heroína, fue el alcohol y una paródica complicación de camilleros. Hendrix fue encontrado semiinconsciente en la cama de su hotel en Londres. Las asistencias se lo llevaban al hospital cuando (me cago en el camillero y en toda su raza) en el transporte uno de los enfermeros al ver que Jimi se caía de la camilla (eso parece ser que entendió el jodido camillero) le movió para reclinar su cabeza y cuerpo de nuevo sobre la lona. Pera nada que ver con la realidad, tras ese gesto de ayuda, Hendrix vomitó sobre sí ahogándose y perdiendo así la vida. Si el camillero hubiese permitido a Jimi echar sus restos alcohólicos sobre el suelo, probablemente seguiría vivo y hoy no estaríamos lamentando esa mala apreciación del facultativo.



Con esta entrada simplemente he parodiado algunas pinceladas de lo que conocemos de este amo de las cuerdas. Pero más allá de las anécdotas y todo lo que su figura rodeaba, estaba la esencia de un bluesman, de un auténtico lobo solitario creador de un estilo y un sonido que hasta hoy pocos han igualado.

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  • * 25.07.08 Concierto de Whitesnake, Sala Razzmatazz (Barcelona) 31.07.08 en La Cubierta de Leganes (Madrid)
  • * 03.07.08 Concierto de White Lion, Sala Heineken (Madrid)
  • * Ac/dc anuncia salida del nuevo disco para finales de este año

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